Quienes Somos

La Tierra Santa en Colombia

El historiador de la Provincia Franciscana de la Santa Fe de Colombia, Fray Luis Carlos Mantilla Ruiz, en el texto titulado La obra franciscana de Tierra Santa en Colombia, publicado en el año 2011, nos narra de manera detallada y a la vez breve, cómo ha sido el trasegar a lo largo de los años de la presencia de la Comisaría en el territorio Nacional.

La Comisaría de la Tierra Santa en Colombia vio su origen el 3 de junio de 1623 durante el Capítulo Provincial, quien encargó a Fray Andrés Gallegos la labor de ser el primer hermano en organizar la obra provincial a favor de Tierra Santa en el Nuevo Reino de Granada. Desde ese momento, y sólo exceptuando la época de la exclaustración (1861 – 1881), la Provincia de la Santa Fe ha velado por la promoción de los Santos Lugares y todos los servicios que en torno a ellos el Comisario desempeña. Y, aunque la historia ha mostrado momentos críticos y de profundas dificultades, los hermanos menores no han desamparado, ni siquiera durante las tensiones nacionales en la época de la independencia, su misión de promover y patrocinar la Tierra Santa en compañía y con el auxilio de muchos fieles y devotos, que movidos por el amor a Nuestro Señor y a la Tierra que lo vio nacer y crecer, generosamente ayudaban y servían a tan noble causa.

No obstante, a pesar del duro golpe de la exclaustración en la región de Santa Fe y todo el altiplano cundiboyacense, la Comisaría de la Tierra Santa encontró loables benefactores en la región antioqueña, pues en el año 1874 el obispo de Medellín, Monseñor José Joaquín Isaza, escribió al padre General de la Orden Franciscana solicitando que en su jurisdicción se estableciera una Comisaría de la Tierra Santa en la cual los religiosos puedan colectar limosnas. Esta solicitud estuvo motivada por la historia, pues desde el Siglo XVII hubo hermanos que recorrieron los territorios de esta región en busca de limosnas para los Santos Lugares, pero también porque, meses antes de la solicitud realizada por Monseñor Isaza, como consta en documento que reposa en el Archivo General de la Orden Franciscana en Roma, había estado en la Diócesis Fray Antonio Altuna, un religioso lego enviado por el Padre Comisario de Lima a colectar limosnas, y en poco días logró alcanzar en las ofrendas la suma de tres mil fuertes.

La solicitud de Monseñor Isaza fue tan bien acogida que para noviembre del mismo año llegaron a Medellín Fray Benjamín Masciantonio y Fray Isaías Picitelli. El primero de estos, un hermano con amplia formación recibida en el colegio de Nicosia (donde se formaba a los misioneros de Tierra Santa), pero también formado en arquitectura. Y aunque en los primeros años de su estadía en el territorio antioqueño fueron fructíferos, no fue sino hasta 1886 cuando el obispo Bernardo Herrera Restrepo reconociera y aprobara el establecimiento de la Comisaria de la Tierra Santa en Medellín. A pesar de lo tardío de la aprobación, la obra del Padre Masciantonio fue tan grande y loable que para el año 1883 había comprado un casa y un terreno que fueron el germen del actual convento y templo de San Antonio, que sirvió de hospicio de Tierra Santa.

Con la creación de la Comisaría de la Tierra Santa en Medellín, la que antaño fue Comisaría de la Tierra Santa en Bogotá, al lograrse la restauración de la Provincia, quedo degradada a Vice comisaría, funcionando donde desde sus inicios había estado, el Convento Máximo de la Purificación; sin embargo, gracias al dedicado trabajo y el esfuerzo de los hermanos el 29 de agosto de 1953, el gobierno general de la Orden declara la creación de la Comisaría de la Tierra Santa en Bogotá, quedando así instituidas en el territorio nacional dos comisarías de la Tierra Santa divididas en las siguientes jurisdicciones: Medellín asumiría las provincias eclesiásticas de Medellín y de Cartagena, Bogotá por su parte, las provincias eclesiásticas de Bogotá y de Popayán.

Pasada la mitad del Siglo XX, las cosas asumieron un giro inesperado, debido a ciertas ambigüedades con la Comisaría de Medellín que estaba a cargo de padres españoles; luego de varios reclamos por parte del gobierno de la Provincia al gobierno general, el Ministro General del momento, Fray Agustín Sépinski entrega de manera definitiva el convento de San Antonio a la Provincia de la Santa Fe y degrada la Comisaría de la Tierra Santa en Medellín a Vice comisaría, dependiente en su totalidad de la Comisaría en Bogotá. El servicio de Vice comisaría existiría por pocos años, pues durante el definitorio provincial, el día 2 de septiembre de 1979, se suprime el cargo de vice comisario de la Tierra Santa en Medellín. Desde este momento toda la labor en favor de los Santos Lugares, como lo había sido en los inicios de la presencia de los hermanos en el Nuevo Reino de Granada, se desarrollaría desde la Comisaría en Bogotá, ubicada, hasta el día de hoy, en el Convento Máximo de la Purificación.

Ir arriba